La perfección se devaluó
Me he dado cuenta de que cuando escribo sobre fotografía casi siempre es para quejarme… pero es que tengo razón… jajajaja.
En diciembre escribí el post Basta con lo cinematográfico, donde me quejaba del abuso de los filtros dramáticos, los encuadres cerrados y ese bokeh tan profundo que a veces deja enfocado solo un ojo. Mi problema entonces era que el efecto terminaba comiéndose la historia. Y que era, lamentablemente, una técnica que veía en todos los vídeos de influencers y pseudoexpertos en redes.
Pues no solo sigo creyendo lo mismo, sino que me he dado cuenta ahora de que hay otro problema. La IA generativa aprendió a generar fotos al entrenarse justamente con las imágenes que durante años consideramos “profesionales”: piel sin poros, iluminación de estudio, colores dramáticos, compresión de teleobjetivo y un fondo disuelto en círculos perfectos. Y la IA y todo lo relacionado con ella se han vuelto, con razón, “cringe”, por lo que el resultado es que esa estética se ha convertido en la apariencia por defecto de una imagen fabricada.
Miren, por ejemplo, esta foto. En Cáceres fotografié a una joven que encabezaba una procesión con una túnica morada y dorada. Detrás aparecen los penitentes, una cruz enorme, la piedra de la plaza y una farola que se mete por donde le da la gana. La protagonista destaca por el color, el tamaño y su posición en el encuadre. No fue necesario difuminar el mundo. Si hubiera buscado aislarla con una apertura extrema hasta convertir el fondo en manchas violetas, habría conseguido un retrato más limpio pero una fotografía bastante peor, pues ya no sabríamos qué estaba pasando.

A ver, que me gusta el bokeh. También me gusta una buena simulación de película, por algo uso Fujis. El problema empieza cuando estos recursos dejan de ser decisiones y se convierten en credenciales. Fondo borroso: profesional. Sombras levantadas y negros verdosos: cinematic. Grano: analógico. Viñeta: artista atormentado. Y el conjunto: posible IA.
Ha llegado el momento de regresar a las fotos imperfectas. Pero más importante que eso, ha llegado el momento de darle más importancia al instante que se captura que a la técnica.